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Los nuevos horizontes cada vez más intimistas de Wayne Wang
Esta película continúa el camino iniciado por Wayne Wang con "Mil años de oración", un camino intimista y lejos de las producciones "hollywoodienses" de los últimos años. "La princesa de Nebraska" es un film sencillo y a la vez complejo. Nuevamente un director de origen asiático recurre a las imágenes como medio principal de expresión: juega con la comunicación e incomunicación; con la soledad más dura, la que existe incluso cuando se está rodeado de gente; muestra la indecisión como sentimiento gobernante ante la dificultad; plantea incógnitas y dudas que asolan a la protagonista y dejan puertas abiertas a la interpretación del espectador. Es difícil valorar este trabajo sin saber qué es lo que realmente Wayne Wang quería contar, en declaraciones dice que es un ejemplo de la "Nueva China", yo creo que hay algo más...
Jaime Gulín 
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