Antes de nada debemos concienciarnos de que es una película que describe la crudeza de la situación judía en la II Guerra Mundial en Polonia. Es decir, no vamos a encontrar una historia trepidante, ni aventuras, ni efectos especiales sobrenaturales. Simplemente vamos a seguir la vida de un hombre, su sufrimiento, así que recomiendo que todo aquel que necesite grandes dosis de acción o puntos cómicos para apreciar una película y sobre todo para no aburrirse se abstenga de verla. Sin embargo, todo aquel que aprecie un buen drama, la representación del dolor, el sufrimiento y el sinsentido de la existencia humana, no debe perdérsela.
Es una historia conmovedora, que va de menos a más. Como una tormenta que se oye a lo lejos, la desgracia para una familia de polacos se aproxima poco a poco. De este modo, se pasa de la indiferencia al rechazo, del rechazo al temor. Es formidable la manera en que nos es contada la vida de los judíos con la llegada de los alemanes con escenas crudas y desgarradoras, que hacen dudar de si piedad es una palabra que se inventó después de la Guerra.
spoiler:
Así pues, llegamos a un punto en el que la película da un giro. La situación se hace tan insostenible que el protagonista, Brody, se ve absolutamente solo, separado de su familia, en una ciudad en la que la supervivencia para un judío es cada vez más difícil, por no decir casi imposible. Sin ningún tipo de duda hay que elogiar la interpretación de Brody (de ahí el Oscar), sensacional en un papel nada fácil.
En mi opinión, lo mejor de la película es la evolución de ese personaje y su lucha por la supervivencia. Un pianista de la radio Varsovia que poco a poco pierde todo lo que tenía, se queda absolutamente solo. Pasa muchísimo miedo, por lo que escapa del yugo alemán y se ve obligado a vivir escondido durante interminables meses. Gran importancia tienen las amistades que había establecido antes de la guerra, pues son las que le permiten escapar y hacen posible su supervivencia dándole refugio y comida. Es conmovedor ver cómo la vida del personaje se reduce a vivir absolutamente en silencio para evitar se detectado y a esperara con ansia la llegada de sus amigos con comida, pues el hambre se convierte en su peor enemigo después de los alemanes.
Pero, aunque parezca imposible, su situación empeora aún más y pierde a sus amigos. Entonces comienza su deambular, buscando refugio y alimento mientras evita ser capturado. La situación es tan crítica que se perciben ciertos rasgos de demencia en el pianista, sublime. Por suerte para él, los rusos están ya muy cerca. Y encontramos una bonita paradoja: habría muerto de no ser porque lo descubre un comandante alemán, que no sólo no lo asesina, sino que le trae comida. En los últimos minutos de metraje llegan los rusos, y nos es ofrecida una pequeña visión del restablecimiento de la normalidad, aunque después de las atrocidades cometidas, "normalidad" es un término que hay que manejar con pinzas.