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La saga continuó.
Realizada después de una imponente (y creo que no repetida o repetible) saga de obras maestras del western, es quizás por eso, que este otro western de Mann acarrea fama de adjetivos tan banales como "menor" o "pequeño". Pues para nada estoy de acuerdo, pues esta magnífica historia de un ex-sheriff(Fonda) que ayuda a un joven e inexperto sheriff(Perkins), y que reconstruye su futuro tras su triste pasado - hay ciertas influencias de "Raíces profundas" -, resulta ser una película sólida y magnífica de cabo a rabo, para nada menor, sino un western grande de los últimos años dorados del género.
Con un gran guión de Dudley Nichols - guionista habitual de Ford -, es una hermosa película acerca del aprendizaje, de la integridad moral y de la importancia de autocreencia en las posibilidades y facultades de cada uno, que está dirigida muy bien por Mann y focalizada y guiada en la luminosa y clarividente mirada de un Fonda imperial, que son partes - junto a la fotografía, los secundarios, etc.. -, que forman un todo de excelente coherencia ética y didáctica.
Resulta, pues, pamplinero y tercamente reduccionista constriñir esta estupenda película muy por debajo de la extraordinaria saga previa ("Winchester 73", "Tierras lejanas", "Horizontes lejanos", "El hombre de Laramie"), pues ésta se acerca, digamoslo ya, a la obra maestra también y como aquellas. ¡Ah! Y es verdad que le faltan pretensiones (¡y qué bien!). La saga continuó, por tanto.
kafka 
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