Es una joya, cualquier calificativo que se pueda dar a esta película es poco.
Lo más destacable ya no es solo el guión o la fotografía, o esa banda sonora inolvidable, la respuesta es bien sencilla: ROBERT REDFORD y PAUL NEWMAN.
Jamás dos estrellas han brillado con tanta fuerza en la pantalla, gracias quizás a la perfecta recreación que hacen ambos de sus personajes, la película no sería la obra maestra que es para mi si faltara cualquiera de los dos.
Esta película tiene el valor añadido de estar en el umbral que separaban los sesenta de los setenta, ya que en esta decada emergió una nueva manera de entender el cine, nuevos directores irrumpieron con fuerza como Scorsese o Coppola.
La película es uno de los más bellos western jamás contados con ese tono crepuscular, en el que los tiempos cambian pero afortunadamente nuestros héroes no.
Tiene cuatro o cinco escenas que ya forman parte de la historia del cine, pero como ya señalamos lo mejor es el tándem REDFORD-NEWMAN.
FUNDAMENTAL.
spoiler:
El final en Bolivia, el tiroteo es antológico y como bien dijo ese gran crítico que es BARRY NORMAN cuando la película termina con esa imagen de los protagonistas a punto de ser acribillados por lo que parece ser todo el ejército boliviano es debido a que nadie quiere verlos morir, son demasiado geniales para tener un final así, sin lugar a dudas uno de los finales más hermosos (y trágicos) de la historia del cine.