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BRILLANTE DRAMA POLÍTICO
Gran película la de Warren Beatty. A pesar del ritmo lento y de su metraje quizás un poco excesivo, retrata de manera perfecta las reacciones que produjo en el seno del gobierno norteamericano la Revolución Bolchevique. De todas maneras, el director no se centra específicamente en este tema, sino que desarrolla la vida del protagonista (John Reed, espléndidamente encarnado por el propio Beatty) y nos muestra sus realidades políticas, periodísticas y sentimentales. De guión rico y poderoso, el film cuenta con unas grandes actuaciones y una puesta en escena realmente soberbia. Una superproducción que le supuso a Beatty el Óscar a Mejor Director, pero que seguramente aburrirá a los amantes de la acción y de los efectos especiales. A mí, personalmente, es la clase de películas que me gustan.
Más allá de tener yo mismo inclinaciones netamente izquierdistas (al menos ahora, con 24 años), debo decir que la película me hubiera atrapado igual si tratara la vida de un activista de cualquier otra tendencia política. Lejos de mostrarnos un manifiesto comunista, lo que Beatty hace a través del guión (que también él mismo escribió) es ahondar en la realidad del Partido Socialista en Estados Unidos y mostrarnos los problemas que, muy probablemente, han tenido todos los partidos de izquierdas del mundo: la desunión intestina, las constantes controversias internas que llevan a la disección y a la falta de unidad.
La película muestra estos problemas de manera magistral, y lejos de contrastarla con una hipotética armonía en Rusia, nos muestra que también allí había crisis por el movimiento recién surgido.
Volviendo a los aspectos meramente técnicos del film, hay que decir que Beatty demuestra ser un director sumamente exquisito. Cada escena está cuidada al detalle; los enfrentamientos discursivos se cargan de intensidad (atención a las crisis y discusiones de la pareja) y los personajes son muy creíbles. Esto se debe, claro, al nivel de las actuaciones, en especial las de Diane Keaton y del propio Warren Beatty. Ni que decir tiene la aparición corta pero precisa de Jack Nicholson, que interpreta al gran escritor Eugene O’Neill.
La fotografía me pareció otro de los puntos a destacar, y los fabulosos collages que Beatty intercala para hacer más amena la proyección, debido a su extensión. Brillante el momento previo al intermedio, con las peripecias de la pareja llegada a Rusia en plena revolución, con el himno de la rebelión sonando y un desfile de colores e imágenes que sirve para retratar el convulso momento que se atraviesa.
Notable película que, debido a su gran cantidad de diálogos y poca acción, quizás pase inadvertida para la mayoría. Un proyecto mastodóntico y complejo llevado adelante con mucha calidad por el mejor Warren Beatty.
LO PEOR: Lo dicho: que quizás le sobre una media hora de metraje.
LO MEJOR: El mimo que el director pone en cada escena para que sea inmejorable, además del guión y de las actuaciones.
LEANDRO PINTO 
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