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¡Es la suerte, estúpido!
En una reciente entrevista para TV, Woody Allen se lamentaba de no haber dejado para la posteridad una sola obra maestra, como sí habían hecho sus admirados Fellini o Bergman. Esto, por supuesto, es falso. Quizá Allen peque de modestia, o de miopía autoexploratoria, pero lo cierto es que nos ha regalado un puñado de maravillas que pervivirán en las próximas décadas. Y MATCH POINT, sin duda, es una de ellas. Como película, es un prodigio de guión que va subiendo peldaño a peldaño, sin dejar un cabo suelto, sin que sobre una sola escena; como reflexión moral, no podría estar más de acuerdo con lo que plantea el genio de las gafas: ¡es la suerte, estúpido!
LeonNewman 
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