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Delicias y suavidades.
Me deslumbra Kiarostami, no se puede pedir más a una película, desde la pausa del rodaje Kiarostami llega lentamente al alma del espectador. Los detalles, pequeños, deliciosos, sin prisas, poco a poco, no importa que la escena no avance, da tiempo a entregarse a lo que pasa. Acostumbrados a un concepto de cine donde todo debe de pasar a gran ritmo, aquí el planteamiento es distinto. Lo sencillo se hace sublime, y el tempo permite disfrutarlo, permite empaparse. Luego llega la gratitud, cuando acaba la película. Aconsejo verla desde luego, es otro cine y una apertura a un mundo que desconocemos desde occidente. Y por supuesto la trilogía completa. Incomprensible como el director sabe sacar a los niños estos registros interpretativos.
panjabi 
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