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Atinada vuelta a la sci-fi
El género de la ciencia-ficción, tan demacrado en estos últimos años, ya llevaba demasiado tiempo sin ofrecer nada mínimamente interesante, pues dejando de lado los intentos de Lucas por darle un final a su saga mínimamente potable, dicho género se debatía entre la muerte más cercana o la reaparición a base de films sin un mínimo vestigio de honestidad o interés.
Sin embargo, Joss Whedon, creador de series como la floja Buffy o Angel (que aun deseo ver), entre otras, se puso detrás de las cámaras para ofrecer una continuación a otra de sus series. Se trataba, ni más ni menos, que de la cancelada Firefly que, pese a tener fans por doquier, fue vilipendiada debido a su poco éxito. De este modo, el cineasta debutante, ofrece en su primer largo un sugerente y altamente entretenido cóctel de acción y aventuras de lo más agradable.
Cierto es que los primeros minutos se debaten entre el aburrimiento y la poca conexión de unos protagonistas, hasta ese momento desconocidos para el gran público, pero después de una pequeña elipsis, consiguen conectar de modo fabuloso, deambulando por el espacio creado por Whedon y ofreciendo un más que digno espectáculo.
No hay que negar, que Serenity es una cinta que toma un poco de aquí y otro poco de allá, conteniendo así innumerables similitudes con films de lo más conocidos por cualquier tipo de espectador, sin embargo, también añade otros vertientes que hacen de ella una experiencia sugestiva y trepidante, tan apta como disfrutable para los más acérrimos al género.
También hay que destacar el temple del guionista para solucionar diversas situaciones durante el transcurso de la acción, ofreciendo muy buenos momentos, tan sorpresivos como vibrantes.
Además, si al serio elenco principal (al cual se le nota cierto rodaje, gracias a la serie seguramente), se le añade al siempre notable Ejiofor, que aquí vuelve a estar acertadísimo, poco más se puede pedir.
De lo poco que se le podría achacar, es su parsimonioso ritmo inicial, una fotografía nocturna no demasiado trabajada y que deja poco margen a la visualidad y determinados momentos de aventura demasiado enrevesados, aunque resueltos sin petulantes excesos, cosa que es de agradecer.
Yo, como mínimo, ya estoy deseando echarle un ojo a la serie, puesto que si es, como mínimo, tan disfrutable, no debe tener desperdicio alguno.
Grandine 
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