Harry Potter y la orden del Fénix se desarrolla en sus dos horas y pico a un ritmo trepidante que gracias a la fuerza visual de esta entrega (admitámoslo, los de efectos especiales se han lucido) te impide apartar los ojos de la pantalla siquiera para mirar el reloj. De esta entrega se puede decir cualquier cosa menos que es aburrida.
Los actores se portan bastante bien, los chavales se nota que van cogiendo tablas y aprendiendo el oficio y los mayores siguen dejando el pabellón bien alto. Es cierto que algunos de los actores 'adultos' que aparecen en la película poco menos que dicen 'esta boca es mía' y parece que apenas les han dado una frase para que no nos olvidemos de ellos. Si bien otros lo bordan aunque no sean protagonistas, porque en esta película casi no hay protagonistas, la adaptación ha metido tijera con bastante acierto y cuidado (algo que era totalmente necesario) y ha convertido la película en una película 'coral'. Tampoco es que esto sea Magnolia o una de Altman, no nos pasemos.
En cuanto a la adaptación, mucha tijera pero con bastante gusto y respeto. Esto no habrá hecho muy felices a los integristas Harry Potter, pero ha dejado una película resultona y recomendable.
Recomendable, eso sí, para los que hayan leído el libro. No se la recomiendo a nadie que no esté al tanto del mínimo de los picores de Potter porque puede sentirse más perdido que Tarzán en el Corte Inglés viendo está película aunque le quede un excelente sabor de boca debido a los efectos especiales, el ritmo y la dirección de esta entrega. Aunque no me extrañaría que más de un padre/madre/amigo/amiga/novio/novia acompañante de pottermaniáco le quede el gusanillo de saber de qué va esta cosa tan bien hecha y se lea los libros para descubrirlo.
Vamos con el spoiler
spoiler:
Aciertos
- La música. John Williams es un maestro, pero el elegido para componer la BSO de esta entrega (al que muchos marcábamos como un pelagatos conocido en su casa) se ha defendido con dignidad. Mucha dignidad.
- Por enésima vez los efectos especiales. Increibles a lo largo de toda la película y sobre todo en la escena final.
- El ritmo. Un, dos, tres, un, dos, tres, un, dos, tres. Muy bien dosificado.
- La chica que hace de Luna Lovegood y su voz de doblaje en castellano.
- Imelda Staunton como Dolores Umbridge. Esta mujer siempre ha sido buena actriz y aquí ha hecho lo que sabe.
Fallos:
- El doblaje de Hermione en castellano realizado por alguna chica que tiene la voz arquetipo de pija de Serrano y me da que podría llamarse Piluca, Cuchy o Potota. Dios, qué voz. Para matarla.
- Helena Bonham-Carter. Físicamente es Bellatrix Lestrange, de acuerdo, pero su actuación y su doblaje me recuerdan a la vieja loca que lanza gatos en aquel capítulo de Los Simpson.