Pues si, y no son los vecinos putrefactos, es la película en sí que desprende un tufillo a cutrez por todos los costados:
1- El estilo de grabación: arriesgado el hacer toda una película cámara en mano, pero a mi me daba la sensación de que faltaba algo, la imagen me parecía siempre cochambrosa (sólo entendible en la parte final cuando esta al limite el pobre cámara)
2- Los actores, que no se creen el personaje ni ellos, la naturalidad brilla por su ausencia, sobre todo algunos de ellos (la madre histérica, el policía pesao, el practicante...) Solo algunos se libran un poco, en mi opinión, como la niña (a lo mejor es porque casi no habla...)
3- Situaciones en la película, que con dos dedos de frente ni se te pasan por la cabeza.
4- El efecto videos de primera, rebobinando la película para volver a ver el momento "vieja loca"
A favor: las situaciones cómicas, los últimos 15 minutos y los efectos especiales.
La película en cifras: 50% de aburrimiento, 10 minutos de tensión, 2 sustos que me han hecho gritar, 1 situación de verdadera angustia, 0 miedo psicológico.
spoiler:
¿Por que se pone el policía a hablar con la niña, después de saber todo sobre el virus y de ver como atacaba incluso a su propia madre?
No hay mejor sitio para ponerse a hablar que delante de una puerta de cristal que tiene detrás a un hombre que en cero coma se va a convertir en zombie.
¿Por qué no rebobinan la cinta otra vez hasta el momento en que esta pasando lista el bombero para saber donde vive el presidente en lugar de bajar a verlo a los buzones? Total, ya nos han hecho pasar por eso una vez.
¿Cómo se supone que ha entrado el niño de la azotea, si esa habitación era impenetrable y encima para subir ahí arriba que no había ni escalera? Debe ser que tiene los mismos superpoderes que la niña medeiros para arrastrar a velocidad de vértigo a la reportera por el pasillo.¿Por qué no se la come in situ?...