Vi esta película a la edad de 9 años y claro está... trauma al canto. Esa noche no pude conciliar el sueño, cada vez que cerraba los ojos no veía otra cosa que la terrible cara de Lecter, esa sonrisa sádica bañada en sangre, esa mirada tan delirante, y su modo de hablar, aquel extraño lenguaje tan culto y refinado que mi mente no lograba encasillar bajo los parámetros de un asesino. Después, la he visto cuando debía y podía y entonces descubrí una de las mejores obras de los 90. Fascinante de principio a fin. No sobra ni falta nada. Mención aparte el papel de Hopkins que realiza una exhibición en toda regla. Magnífica obra que es ya a día de hoy un film de culto.
spoiler:
Pocas escenas me han turbado tanto como la escalofriante secuencia en la que Lecter,tras haber golpeado brutalmente a un agente (a cada golpe el doctor gemía en una especie de complaciencia y placer hacia todo aquello) y bajo una música clásica de fondo, comienza a tatarearla con el rostro bañad oen sangre. Brutal.