Es una de las películas más estremecedoras que he visto últimamente y me confirma lo gran director que es Francis Ford Coppola y lo gran actor que es Marlon Brando.
La película transcurre en la guerra, oliendo a hipocresía y cinismo, una atmósfera deprimente bien representada por los protagonistas, una ambientación sobrecogedora, buena fotografía, buenos paisajes, música sugerente (no la imagino sin la música de The Doors)...
Pero sin duda el momento cumbre de la película es el tramo final. Desde que los protagonistas llegan al campamento de Kurtz y aparece en pantalla Marlon Brando la película adquiere otro cariz. Es entonces cuando Coppola despliega toda su creatividad, al máximo, y observa toda la situación desde la más pura filosofía, la más pura poesía (...) las ideas que se plantean en el tramo final de la película son densas, espesas y profundas. Derroche de pensamiento, abstracción filosófica y arte...
El resultado final es un balazo en el cerebro(...) Es una película que me ha desconcertado, y cuyo final me parece una obra de arte. No la creo una película apta para todos los públicos, por su complejidad y su solidez.
Al ser tan extensa e impactante, la película consigue implicar al espectador, hasta tal punto de sentirse abstraido e invadido en ciertos momentos. El discurso de Kurtz es una jarra de agua fría difícil de masticar y de digerir (...)
Más de tres horas de buen cine... de cine bien hecho, bien estructurado, bien interpretado.... una película cargada de significado, de mensajes, submensajes, de ambigüedad...
...y una película cuyo final explica el título de la misma.
spoiler:
Es una de las películas más estremecedoras que he visto últimamente y me confirma lo gran director que es Francis Ford Coppola y lo gran actor que es Marlon Brando.
La película transcurre en la guerra, oliendo a hipocresía y cinismo, una atmósfera deprimente bien representada por los protagonistas, una ambientación sobrecogedora, buena fotografía, buenos paisajes, música sugerente (no la imagino sin la música de The Doors)...
Un momento clave es el encuentro con los franceses. Se dicen cosas muy interesantes acerca del desarrollo de la guerra y del papel que desempañan unos y otros. El diálogo hace pensar y reflexionar de una manera fresca acerca de la guerra de Vietnam.
Pero sin duda el momento cumbre de la película es el tramo final. Desde que los protagonistas llegan al campamento de Kurtz y aparece en pantalla Marlon Brando la película adquiere otro cariz. Es entonces cuando Coppola despliega toda su creatividad, al máximo, y observa toda la situación desde la más pura filosofía, la más pura poesía. Kurtz es un Quijote, loco o no, cargado de razón y fanatismo al mismo tiempo... un personaje oscuro, que vive en la muerte, pero tremendamente atractivo, enormemente poderoso... las ideas que se plantean en el tramo final de la película son densas, espesas y profundas. Derroche de pensamiento, abstracción filosófica y arte... Martín Sheen camuflado saliendo del agua... es una escena que casi parece una danza.
El resultado final es un balazo en el cerebro, como insinúa Kurtz en uno de sus monólogos.
Es una película que me ha desconcertado, y cuyo final me parece una obra de arte. No la creo una película apta para todos los públicos, por su complejidad y su solidez.
Al ser tan extensa e impactante, la película consigue implicar al espectador, hasta tal punto de sentirse abstraido e invadido en ciertos momentos. El discurso de Kurtz es una jarra de agua fría difícil de masticar y de digerir, y eso hace más comprensible la postura de Willard (Martín Sheen) y el contexto general de la película.
Más de tres horas de buen cine... de cine bien hecho, bien estructurado, bien interpretado.... una película cargada de significado, de mensajes, submensajes, de ambigüedad...
...y una película cuyo final explica el título de la misma.