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La dificultad del genio
Me gustan las películas que se apartan de los cánones y tratándose además de mi admirado Víctor Erice, fui a ver ésta con gran interés, ya que Erice es como el cometa Halley del cine y han de pasar años y años para poder disfrutar de una obra suya.
El estudio sobre el complicado proceso que vive un pintor tan perfeccionista como Antonio López a la hora de plasmar en el lienzo un árbol, un membrillero, y captar la luz y la esencia, se convierte, cuanto me pesa decirlo, en una tediosa e inacabable experiencia.
Creo que se equivocó en el montaje al no disminuir más la duración y es que 139 minutos son muchos minutos, cuando además está el precedente de sus dos obras maestras anteriores que habían sido cortas de metraje.
Si el intento del pintor es insatisfactorio el del cineasta también lo es pero, pese a todo, no por ello dejaré de asistir a la siguiente pasada del cometa cuando un año de éstos Erice estrene una nueva película. Que sea pronto.
Ennis 
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