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La espera Más Larga y Más Corta
Lo que en principio se presenta como caos, egoismo, descontento general y desconsideración hacia los demás, se acaba transformando en un mundo utópico al que todos llegaron con el fin irse y que luego nadie quiere que termine, sea o no cierto. Hay de todo, historias que surgen, que resurgen y que se acaban, pero nada surge, ni resurge, ni se acaba realmente, o sí. Son dudas que te deja la película, que en lugar de dejar un mal sabor de boca te dejan un regustillo, que te hace recordarla más aún y saborearla de nuevo, porque aunque parezca un tópico si hay algo que los cubanos y las cubanas tienen de sobra es sabor. Tanto que con un autobús viejo, un pequeño edificio medio en ruinas y algunos detalles más como unas hierbas y una latita de pintura son capaces de hacer esta delicia de película.
Rubén 
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