Traer este título al cineclub de Figueres, nuestra ciudad, quizá rayaba la obstinación cinéfila, pero el hecho de que sólo hubiera una copia en versión original para todo el estado y la más que satisfactoria impresión que nos dió el hecho de haberla visto y disfrutado en el Seminci del 2006 hizo el resto.
Y es que un segundo visionado de esta obra no hizo más que ahondar en el poso que ya nos dejó la primera vez que la vi y refirmo mi admiración por esta obra, por su joven autora, por sus MARAVILLOSAS intérpretes y el convencimento que habrá que seguir la carrera de Andrea Staka de cerca en un futuro.
spoiler:
Citaría docenas de detalles, secuencias y momentos que me han parecido sublimes (sobretodo sabiendo que se trata de una directora novel), pero me quedo con la catarsis de Ruza, concidiendo con su improvisada fiesta de aniversario y el apropiadísimo final, en el que Ana reemprende la ruta autoestopista del mismo modo que al principio del film, dando una sensación global de obra muy bien acabada y redonda.