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Rojo omnipresente
Extraordinario, arriesgado y bellísimo trabajo de Almodóvar que toca varios géneros para decantarse finalmente por la comedia teñida de melodrama. Almodóvar consigue hacer, como los grandes, que una historia con sabor claramente localista alcance proporciones universales. Retrato de mujeres sufridoras visto con sentido del humor. El guión, maravillosamente escrito, está lleno de diálogos ágiles y situaciones que construyen con precisión a los personajes con sentido del humor. Almodóvar construye el film a base de talento, con una puesta en escena elegante, detallista e imaginativa. Cuenta además con un gran trabajo visual, en el que el rojo, de forma acertada, se convierte en color dominante del film, en el que las emociones son absolutas protagonistas. No digo nada nuevo, pero las actrices están en conjunto impresionantes. Destacan Blanca Portillo, Carmen Maura y sobre todas Penélope Cruz, en un papel escrito por y para ella. Aunque no siempre ha sido así, en esta ocasión Penélope se sale, haciendo el papel de su vida. Es una comedia costumbrista que describe magistralmente a los personajes, con sensibilidad, con desgarrado dramatismo en ocasiones, pero ante todo con sentido del humor. Habla de la muerte, de la familia, las raíces o el maltrato familiar. Y es ante todo un hermoso homenaje a las madres, en especial a la relación madres-hijas, incluido el relevo generacional, y al coraje e ingenio que muestran ante la adversidad. Un film hermoso, sensible y magistral que es ya de referencia en la carrera del director y del panorama europeo de los últimos años.
jairechu 
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