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El Ogro bufón
Parece que Hollywood mira cada vez más a ese continente que tanto tiempo ha quedado sumergido en el más absoluto desprecio y olvido. “Hotel Rwanda”, “El jardinero fiel” o “Diamante de sangre” son algunas muestras de esta tendencia, en la que la película del habitual documentalista, Kevin McDonald, mantiene un nivel más que aceptable.
El retrato del dictador que encarna de forma brutal el magnífico Whitaker le da una dimensión humana descomunal. La de un enorme niño que juega a ser dictador. La de un sádico dictador que juega a ser niño. Desequilibrado, grotesco, tierno, divertido, despiadado.... Las múltiples dimensiones con la que está creado el personaje dota a la película de una tremenda fuerza, arrolladora.
Como contrapunto, el joven occidental, que está en África por algún endeble ideal de ayuda a los pobres africanos, pero que se deja arrastrar por la portentosa figura paternal del sanguinario tirano. Si Whitaker hace un trabajo descomunal, McAvoy es capaz de llevar el peso de la película y aguantar en todo momento el tipo ante el ganador del Oscar.
La película es vibrante ,y quizás la deriva hacia el thriller sea demasiado evidente en su parte final. Eso sí, trepidante y emocionante. Pero con menos fuerza dramática. Eso sí, un producto más que solvente
kikujiro 
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