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Un Hitchcock sin suspense
Falso culpable es una película única en la filmografía de Hitchcock, no por su temática, pero sí por su estilo. Puesto que se basaba en un hecho real, el realizador decidió ceñirse totalmente a la realidad utilizando incluso los escenarios donde había tenido lugar la acción. El director trató que la historia no se distorsionara hacia la ficción e incluso sacrificó su habitual y jocoso cameo. Sin embargo, al parecer Hitchcock no quedó satisfecho con el resultado y acabó lamentándose precisamente de su rigurosa fidelidad a la verdad.
Como curiosidad, en cuanto al cameo, rodó una escena en la que entraba en un local en el cual se encontraba el personaje de Henry Fonda, pero decidió suprimirlo para no romper con el tono riguroso de la narración, y la sustituyó por la presentación de la película, donde su voz indica que Falso culpable es una película diferente de las demás. Aquí no vemos a un Hitchcock con suspense (no hay suspense, ni sorpresa, lo cual no significa que la angustia esté ausente), sino la plasmación de un hecho real que ocurrió en 1953 y que el director había conocido a través de un artículo publicado por la revista "Life" el 29 de Junio del mismo año con el título "A case of identity".
El interés del maestro en la historia tenía su origen en el terror que Hitchcock le tenía a la policía desde su infancia. En una ocasión, su padre, para castigarle, lo encerró durante un rato en una celda de la comisaría del barrio de Londres donde la familia residía. Quizá por eso, a Hitchcock le impactó la indefensión de un hombre inocente ante la obstinación de un sistema judicial imperfecto que lo considera culpable. En una entrevista que Truffaut y Hitchcock iniciaron en 1966, el realizador se mostraba entusiasmado con la idea de llevar al cine la historia de Balestrero, pero desde el punto de vista del acusado, y no de la investigación.
Hitchcoch sabía que Falso culpable iba a ser diferente del resto de sus películas. Al parecer, el director era un gran admirador del neorrealismo italiano y se dejó influir por él en esta película. En momentos de duda, el director consultaba incluso con los protagonistas reales de la historia, aunque no siempre les servían de ayuda. Una de las pocas licencias que se permitió fue el encadenado entre Henry Fonda rezando y el rostro del verdadero criminal antes de entrar en la tienda de comestibles, donde es inmovilizado. Por último, decir que Hitchcock decía que con esta película quería reflejar la amenaza a un hogar y a la cordura de ese hogar, que el desorden y la locura entraran en la sala de estar.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: El estudio no compartía el criterio de veracidad del cineasta y decidió alterar la realidad añadiendo el rótulo final que dice que Rose Balestero se recuperó dos años después totalmente, lo que en la vida real no ocurrió. Es una película que me ha gustado, aunque no está a la altura de las grandes obras maestras del director. Atención al plano del cepillo y el espejo roto y de Fonda dentro de la cárcel, con la cámara dando vueltas reflejando la angustia de estar ahí atrapado injustamente, y uno que me gustó mucho, ese plano en el que encadena los dos rostros parecidos, el de Fonda y el del culpable.
Alejandro 
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