|
Esto es saber dirigir. Esto es saber interpretar.
Desde siempre, en Hollywood ha habido actores interesados en participar en proyectos de menor envergadura o de un estilo bastante distinto al Hollywoodiense. El más claro exponente, quizá podría ser Johnny Depp, que ya lo ha demostrado colaborando en cintas como La novena puerta, Ils se marièrent et eurent beaucoup d'enfants o Colgados en Los Angeles. Últimamente, también Portman se ha desvinculado de planet Hollywood para protagonizar la interesante Free zone. Otro de estos casos, lo obtenemos en esta película, donde el talento de Matt Dillon, unido al pulso de Bent Hamer, han logrado un trabajo realmente estupendo y sólido basado en una de las obras de Bukowski.
Una de las piedras angulares de esta obra es, sin duda alguna, el genial trabajo de Matt Dillon, que ofrece carácter y brio al personaje principal, acompañándolo de otros tintes melancólicos o de soltura cuando es verdaderamente necesario. Los secundarios, cumplen todos, sin llegar a estar a la altura del protagonista, pero conformando un buen trabajo en conjunto y, destacando por encima de todos Lili Taylor, que da cierta desenvoltura a su caracterización, hecho que aporta bastante al global.
Brillante es, también, la labor del director, que obra una cinta con ritmo, sin perder el rumbo en ningún momento, ni rebajarse a los excesos convencionales, pero labrando un intenso metraje, que solo decae en un preciso instante, sin resultar demasiado estrepitoso el mismo. También es de gran ayuda una ambientación malsana por momentos, secuencias de un vigor y una potencia imparables, y algún que otro interesantísimo diálogo.
Se podría decir que, con este, se rompe el típico esquema de biopic edulcorado, rácano y repetitivo, siendo un gran ejemplo de como elaborar, llevar y realizar la personificación de una mente tan curiosa como atípica. Para culminación, algunos momentos están impregnados de un dramatismo y una fuerza increibles en este tipo de proyectos, logrando llegar al espectador y conmocionar, en más de una ocasión, con una historia tan distinta como personal.
Sin dudarlo demasiado, me atrevería incluso a catalogar este film como uno de los mejores del pasado año, que ningún buen cinéfilo debería perderse, pues solo poder observar la actuación del mejor Dillon de estos últimos años, merece la pena. Un exquisito entretenimiento.
Grandine 
|