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¡A CACHONDEARSE DEL GÉNERO!
¿Que le faltaba por hacer a John Carpenter? Pues eso, reírse del género fantástico que le acuñó y del clásico de aventuras en que se crió. Y, concretamente, reinventa el mito vampírico como nadie lo había hecho anteriormente.
El Maestro juega con sus propias reglas y usando la paradoja como telón de fondo (los vampiros no són románticos, pasan de los ajos y pueden caminar a la luz del Sol,... ¡Eso si hallan la cruz y el cura que les permita dar el siguiente paso, no se lo pierdan!). Ni que decir que Woods está magnífico en su personaje de cazador de vampiros, rudo, duro, sarcástico y carismático. Propio de un anti-héroe a la usanza carpenteriana.
Western y horror entremezclados originan esta sobresaliente película que no gustará a la mayoría, pero a Carpenter ya le tocaba realizar un poco de autocrítica y lo consigue; divirtiéndose de lo lindo, y a golpe de machete que ya tocaba!
Ignasi Borràs 
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