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Hombre vs. autor
Parece comprensible que se tengan prejuicios hacia el Gibson-hombre, dada su imagen pública de personalidad polémica y excesiva, defensora de ideas fascistoides. A pesar de ésto y por el bien de nuestro disfrute, debemos distinguir entre el hombre y el autor. Porque es una película valiente, arriesgada, fruto de la independencia económica (y por tanto creativa) de un director que empieza a ser reconocido como autor. Arriesgada, porque vuelve a rodar en una lengua, no desaparecida, pero sí muy minoritaria en el mundo. Si en La Pasión fue el arameo, aquí es la lengua maya. Autor, porque una vez más expone su visión del hombre y de la vida, del mundo como marco del dolor, la violencia y la crueldad; del hombre y de su capacidad destructiva, no solo contra el otro, también contra sí mismo. El film arranca con una cita del filósofo e historiador Will Durant: "Una gran civilización no se conquista desde fuera hasta que se ha destruido desde dentro", reflexión antropológica extrapolable a cualquier otra civilización, de cualquier época y lugar, pero que va a ser contada en el marco de la civilización maya porque es un buen ejemplo gráfico de la cita y de la visión del director. El film se divide en dos partes. La primera, presentación de los personajes y de los mayas como gran civilización, con un detallismo que sugiere gran admiración hacia esa cultura: el café como moneda de cambio, las cicatrices de los tatuajes, el jade como ornamento dental, los cuchillos de obsidiana con mango de oro, los distintos departamentos de la ciudad, canteras, textil, tinte. Hay algún "pero": varios actores no pertenecen a la cultura maya. Algunos son Cree, una tribu de Norteamérica. También las pirámides son anacrónicas, ya que pertenecen a la época clásica, bastante anterior a la llegada de los españoles (aunque Gibson no está haciendo una película histórica). La segunda parte, de acción trepidante, es del más puro Gibson-Hobbes-autor: el hombre es un lobo para el hombre (paralelismo entre la caza del tapir al comienzo y la caza del protagonista). Se mata y se muere, unos por puro instinto de conservación, otros para mejorar su bienestar. Y es que el hombre ha cambiado poco, viene a decir: en nombre del progreso, destruye su habitat y por ende, su propio futuro. Aquí, hay una suerte de reciprocidad del medio natural: Garra de Jaguar, toma solo lo justo para vivir en armonía con la naturaleza y ésta le ayudará cuando lo necesite (el veneno de rana, la cascada, el jaguar) En cambio la gran ciudad explota el medio y corre peligro de desaparecer. Está en caída libre y ya no puede parar. Los dirigentes, realeza y sacerdotes, acrecientan la presión sobre el pueblo. Tienen la información y con ella manipulan a las masas -el eclipse pasajero-, nada nuevo bajo el sol (je). Destacar también la gran economía narrativa del film, desde una perspectiva puramente visual y ayudada por una fotografía e iluminación en parajes naturales que son un festín para los sentidos.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Estupenda la presentación de Garra de Jaguar. Tiene más consciencia y sensibilidad que el resto. Ve y oye donde otros no lo hacen. Capta el peligro antes que los demás y por eso sobrevive. Destacar también una muy buena dirección de actores, muchos no profesionales.
Antonius Block 
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