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Ella le toca canciones sin palabras...
A quién no le gustaría por una vez, encontrarse con el amor de su vida en las calles de Dublin.
O quizá, solo enamorarse. En cualquier calle de cualquier ciudad del mundo.
A quién no le gustaría por una vez, que en un instante todo cambiase, que en un instante todo volviese a cobrar sentido. Todo volviera a nacer.
Porque sí, por que hubo una vez en la que todo murió.
Aunque no lo tengamos, cuando el ser humano piensa en el amor, se llena. Cuando el ser humano piensa en esa persona que ama, se llena. Cuando piensa en esa persona que podrá amar cuando la encuentre, se llena. Cuando piensa en aquella que perdió, entonces se vacía.
Se vacía como las canciones que no tienen palabras.
Después de ver esta deliciosa película, algo dentro de ti te hace sonreir. Escenas preciosas como cuando están en la playa todos juntos por la madrugada o como cuando en el autobús él le cuenta que ella vive en algún lugar de Londres, probablemente en Chiswick. ¿Irá allí a buscarla? Me encanta cuando los dos se miran. No se dejan de mirar en toda la película. Con sus miradas se lo dicen todo. Solo hablan con sus ojos.
Y es que a quién no le gustaría por una vez, que alguien le tocase con un piano, un fragmento de Canción sin palabras de Mendelssohn...
O quizá, que tan solo le tocasen el piano. O la guitarra, como si te debiesen una canción.
O quizá, tan solo pasear por las calles de la vieja Dublin.
O las de cualquier ciudad del mundo.
Por una vez.
Aeris 
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