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Innovadora, agobiante, aterradora, mareante, impactante...
Bonito salí de la sala al acabar Rec: las piernas me temblaban, mi cerebro no funcionaba y mi corazón latía a más de mil por hora. Había asistido a una de las películas que más me habían aterrado y que más me habían impactado, no lo podía remediar, estaba paralizado completamente. Y todavía me cuesta averiguar porqué.
Quizás sea por el hecho de tratarse de un programa que capta testimonios reales, tan de moda últimamente (Callejeros, España directo...). Quizás sea porque el edificio donde transcurre el terror es tan real, tan claustrofóbico... que parece que ha ocurrido de verdad. O quizás sea por el excelene trabajo como protagonista de Manuela Velasco, cuyos gritos se han clavado a mí como cien dagas heladas en mi pecho.
También es posible que sea porque hacía mucho que no pasaba tanto miedo en un cine. Sí a base de sustos, pero no siempre, ya que la atmósfera juega un papel imprescindible en esta película otorgando momentos de tensión nunca vistos en películas de terror españolas (no recuerdo una película de terror tan buena desde Los otros). Los sustos, el miedo, la angustia y los gritos se funden para hacer de Rec un experimento libremente inspirado en la bruja de Blair que produce auténtico TERROR. Terror por lo que ves, oyes y sientes. El trabajo de los directores fue muy bueno, a pesar de que dejaron a los actores libremente en el edificio y solo les dieron unas pautas básicas.
Adoro esta película, me parece atroz. Atroz por un montaje perfecto, lleno de energía y de escenas vibrantes perfectamente seleccionadas. Atroz por un guión que va in crescendo hasta un final que tiende más a sugerir que a mostrar, aunque no por ello menos aterrador. Atroz por las actuaciones de los vecinos, porque sus actuaciones me parecen que dan más realismo a una película que anda sobrada de realismo por los cuatro costados. Atroz porque el personaje de Velasco me parece el prototipo más actual de reportera en busca de una noticia que vender, y que en medio del caos, decide entrevistar a los vecinos (una escena espléndida, por cierto). Atroz por el final, bendito y fatídico final... Y el ritmo de la cinta... Maravilloso. La cara opuesta de comunidades de vecinos como las que se muestran en Aquí no hay quien viva. OBRA MAESTRA.
Kidney 
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