|
Dos directores tontos, muy tontos
Muy buena la intención, Fernando Fernán Gómez merecía un homenaje entre este a menudo ingrato y «despreciativo» público español. Pero sólo la intención es buena, aparte de Fernando mismo, extraordinario como siempre.
Dos pegas (bueno tres):
— ¿A qué vienen esa música flamenca de fondo?
— ¿A qué vienen esas risas estúpidas, muy estúpidas, cuando Fernando explica cosas de lo más naturales del mundo?
— Tercero: Qué preguntas más absurdas e idiotas se intuye que le hacen. Buscando el morbo en ciertos momentos (de ahí las risas de gansos despellejados). De ser yo el director, habría eliminado ese ruido por vergüenza.
En fin, ejemplo del cine español de ayer y el de hoy.
Ketamino 
|