Probablemente la obra de teatro más "surrealista" que se haya filmado. Un "apólogo" perfecto sobre el teatro y la vida donde se entremezcla el disparate y la verborrea sin resultar "demagógica". Eso sí, no esperen encontrar "tiburones con escopetas".
La caracterización de personajes resulta brillante y "cuasi-infinita, como la sociedad en que vivimos". Michael Caine es un genio, "lo sabe todo porque es licenciado en matemáticas". John Ritter es un claro ejemplo de lo "estrambótico que puede ser el género humano". La interpretación de Christopher Reeve es "decepcionante, pero al mismo tiempo interesante". Destacable también es la aparición de Nicollete Sheridan "que no hace nada", aunque por "muchas tetas que el director ponga a mi no me erotiza lo bizarro y chabacano". Eso sí, por momentos, "me noto húmedo". Deben ser las lágrimas de tanto reirme.
Obviaré hacer comparaciones con otras comedias similares, porque "es como hacerse un bocata caviar con chorizo".
Resaltar también la magnífica música del film, que provoca en mí una "constante falta de elegancia". Y es que no todo lo que vemos es "innatamente descartable y superfluo".
Una obra que va directamente al "filtro del cerebro". Tan absurda que sólo puede ser genial.
spoiler:
Dedicado a nuestro ídolo del mes, fuente de inspiración constante por su manera de reírse de sí mismo y encajar con filosofía las críticas ajenas. "Gracias, capa, Gracias"