|
35 años después
Opera prima y primer gran trabajo del maestro del cine de entretenimiento: Steven Spielberg.
Spielberg presenta a un hombre indefenso enfrentado a un enemigo omnipresente y todopoderoso (a bordo de un camión). Se trata del mismísimo diablo que está dispuesto a arruinar la vida del protagonista, que verá convertido un inofensivo viaje de negocios en una lucha contra su propio destino.
La historia es sumamente sencilla, y Spielberg tan solo puede recurrir al montaje como única herramienta para mantener enganchado al espectador. Es cierto que Spielberg consigue transmitir la inquietud y desasosiego del protagonista mediante el montaje, pero la excesiva cantidad de escenas de carretera acaba mermando la tensión, y por más maniobras de planos que realize llega un punto en que el espectador se habitúa y las imágenes pierden fuerza e impacto. Esto se evidencia en el final, donde no sentimos la emoción propia de un desenlace, y lo que debería ser un clímax apoteósico se reduce a un final algo descafeinado teniendo en cuenta lo que ya hemos visto (y sentido) a lo largo de la película.
35 años no pasan en balde, pese a eso, insisto en que me parece una idea brillante, una grandísima película, y un buen ejemplo de suspense que trapasa la pantalla y se apodera de la tranquilidad del espectador.
Dani_Caulfield 
|