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"Negro y Blanco"
Según dicen basada en hechos reales, y me lo creo, de veras, pocas veces se encuentra una historia en la que los acontecimientos suceden de una forma creíble, sin maquillajes de ocasión que la hagan más atractiva para el espectador, pero que en su contra pierdan credibilidad. Algunos la tachan de larga y lenta, puede ser cierto, pero que quieren, nos están relatando la historia de un tipo que trepa hasta la cima del imperio mafioso empezando desde abajo, y a su vez la vida de un policía que se niega a corromperse, como ya han hecho la mayoría de sus compañeros de trabajo. Para que parezca convincente, la historia debe profundizar en los dos personajes, y eso requiere tiempo y destreza, mucha destreza en el guión.
A mi juicio lo peor de la película es la diferenciación que crea el guionista entre los personajes, por un lado tenemos al bueno de la película, el honesto aunque a veces empalagoso policía, interpretado por un apagado Russell Crowe, y por el otro el malo malísimo, el mafioso Frank Lucas (Denzel Washington), solo existen estos dos clichés, y todos los secundarios forman parte de uno o de otro, algo que aunque haga evidenciar y dar fuerza a la confrontación de los dos protagonistas, en el fondo juega en su contra, pues le quita credibilidad y complejidad a la historia. Por ejemplo, un caso muy claro, los policías corruptos, son muy pero que muy malos, en ningún momento aparecen cumpliendo con su deber, solo van detrás de la pasta.
Obviamente lo que atrae más al personal es el mal, Denzel, y por ello el director profundiza en la historia de Frank Lucas, y no se equivoca, pues es la mejor parte de la película, cada vez que aparece Denzel la cinta sube un peldaño, nadie, absolutamente nadie le hace sombra, se hace dueño y señor de la pantalla y deja en poco más que nada a su compañero de cartel Russell Crowe, que solamente espoleado por Denzel ofrece su mejor versión, ambos actores nos obsequian con una secuencia brutal, un duelo interpretativo digno de ver.
Ridley demuestra saber como se deben contar las historias, parte de un material largo y complejo, en donde nada resalta por si solo. Se necesita un maestro, un tipo listo y experimentado como Scott, que aportando fluidez, ritmo y pulso narrativo al guión, consigue dar vida y forma a este relato, cuya esencia nos habla de la ética de las personas, y hace que nos preguntemos cuales son nuestros límites y prioridades.
No es una obra maestra ni mucho menos, de esto estoy más que seguro, pero sin duda es de lo mejor que ha dado el cine norteamericano este año.
Tom_Hagen 
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