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Maravillosa, ingenua, perfecta
Esta segunda entrega de la serie James Bond está sin lugar a dudas, entre las tres mejores películas de toda la saga.
A nuestro querido agente secreto 007, le ofrecen en bandeja de plata un aparato de descifrar claves secretas, solo tendrá que volar a Turquía y contactar con una bella funcionaria de la embajada soviética, que aparentemente se ha enamorado de el por fotografía y está dispuesta a desertar, ella y el descifrador.
Con este arranque, nace un film con un desarrollo sencillo, fácil de ver y de entender, muy lejos de la sofisticación de las películas actuales, ya que la ingenuidad que respira es una de sus mayores virtudes.
Los actores secundarios también son todo un lujo, interpretando cada uno su papel con maestría y elegancia.
Recomendación: No se la pierdan, son 118 minutos de puro placer.
Enric de Banyoles 
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