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Impagable...
No sé si lo he graznado alguna vez por aquí, pero cada vez estoy más convencido de que López Vázquez ha sido el Jack Limonada español.
No descubro nada, cualquiera que disfrute mínimamente el cine sabrá apreciar el talento de este hombre, de hecho yo siempre le he tenido como un intérprete con gran carisma, pero ando profundizando un poco últimamente en su legado, y los recitales que brindó el mundo tiran de espaldas. No es de extrañar que Chaplin, en un momento de su vida en el que increíblemente no sufría una erección, viera tranquilamente a este hombre en una película y preguntara absorto por él.
Era un grande, un tipo que marcaba diferencias, con una despampanante gama de registros, y que encarnaba con pasmosa naturalidad a pobres diablos, al estilo de Limonada.
Aquí, y también como Limonada, le toca zambullirse en un rol de mujer, y difícilmente pudo salir más airoso. No sólo comandó una de las películas más enfermas, bizarras y maravillosamente desconcertantes del cine español, sino que cuajó la que es quizá su mayor exhibición interpretativa, desdoblándose en hombre traumatizado y en mujer confundida con insultante facilidad. Los momentos en que luce falda son asombrosos, sus gestos, sus ademanes, sus miradas... es delirante que un tipo con tan poco aspecto de mujer sea capaz de exudar tanta feminidad.
A destacar el espinosísimo tema de la obra, claro. Se me ocurren pocos planes más divertidos que retroceder en el tiempo, calzarme media botella de tempranillo barato, asistir al estreno y presenciar los desbordados rostros de la gente de la época, que supongo que no habrían visto nada semejante ni esperarían un guión tan retorcido. Ahora cualquier don nadie estrena películas con proclamas gays y oportunistas alaridos de reivindicación sexual y demás, pero dios, qué bien me sabría ese vino.
Impagable película.
Barfly 
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