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Una audacia digna de aplauso
Danny Boyle nuevamente haciendo de las suyas, con un film interpretable desde varios ángulos: 1) A nivel sociológico, una mirada a la juventud "perdida" de Occidente, inmersa en el abuso de sustancias, la escasa moral de trabajo y el goce por vivir a todo timbal, cueste lo que cueste (un carcelazo o una enfermedad venérea, por ejemplo), 2) A nivel psicológico, brillante análisis de distintos caracteres, que comparten un mundo bizarro y un estilo de vida sociopático y limítrofe, 3) A nivel estético, dinámica e impactante. El reparto, formidable: así como en El Padrino, cada actor da lo máximo de lo que tiene. Se agradece algo tan interesante y audaz, en estos tiempos de millonarias (y horrorosas) "superproducciones".
David Alberto Campos 
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