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Concursante
Valoro el riesgo de Cortés, pero su película no me parece ni revolucionaria ni nada. La veo más ingeniosa que divertida, y más vistosa que innovadora. Cocainómana y avasalladora puede ser la narrativa de Tonny Scott, pero lo de Cortés es más de anuncio publicitario que de otra cosa. Que sí, que tiene aciertos, pero en general todo es muy farragoso y cansino, quizás porque el film entra demasiado rápido en el meollo de la cuestión, sin darnos tiempo ni a empatizar con los personajes ni a tomar conciencia de la verdadera dimensión de la pesadilla que vive el protagonista. Las múltiples digresiones que intercala tampoco ayudan demasiado, pese a la pertinencia de algunas de ellas. No sé, hay imágenes extrañas o incluso feas a las que no les encuentro un sentido claro.
Por suerte todo mejora a raíz del magistral jaque mate de Chete Lera, disparando el ritmo del relato con rabia y negro sentido del humor y captando (de nuevo) la atención de un espectador un poco fatigado por tantas repeticiones innecesarias y tantos fuegos de artificio. Hacía falta, además, que alguien pusiera las cosas claras: el mundo va así por esto, por esto y por esto. Con que se entienda a grandes rasgos (es el caso), vale, aunque si uno se pone a buscar hallará lagunas o agujeros negros que tal vez Cortés confió que el espectador podía rellenar sin su ayuda. A mí, ocasionalmente, me costó. Se me hizo llevadera la diatriba por la imaginación de la puesta en escena (pese a desavenencias estéticas) y por la altura de las interpretaciones (con mención especial para Luis Zahera), pero no creo que sea nada del otro mundo.
Lo mejor: la concisa clase de economía dirigda por Chete Lera.
Lo peor: la confusión del guión y una cuestionable exhuberancia visual.
nachete 
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