|
Si con tus paranoias no tienes suficiente, ¡métete a vivir otra más dentro de la cabeza de Malkovich!
Comenzando con algunos puntos de humor que hacen que la peli vaya cogiendo fuerza, la paranoia va envolviendo a la película y, a la vez, te va absorbiendo. Según avanza la película, tus cejas se van arqueando más, tus pupilas se dilatan más e incluso tu boca también se abrirá más. Y con un humor alocado, pero cuidado.
Una de las mejores cosas de la peli es su final que incluso te llega a estremecer: la obsesión por no ser tú para conseguir lo que no conseguirías siendo tú termina por acabar contigo.
Pero no sólo el final, sino el hecho de cómo se trata en esta película una temática sobre personalidad con los sentimientos más mundanos y, a la vez, más importantes para nosotros como son el éxtio y el fracaso, la frustración y el agobio, el alcance de la felicidad, los conflictos morales... Se trata a través de la paranoia, de lo surreal, pero sin perder significado ni expresividad de lo concreto, sino todo lo contrario. Y además con unos toques de humor realmente buenos. Un gran logro.
Lo peor es que sí que es cierto en que hay momentos a mediados de la peli en que ésta flaquea, pero vuelve a ganar según va resolviéndose esta paranoia de trama. Esto no eclipsa a esta notable y extraña comedia dramátcia, o drama cómico mejor dicho.
Yago 
|