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Sublime obsesión
En pocas situaciones la bellísima Grace te sumerge en un estallido de sensualidad que parece ofrecer vivas secuencias de sexualidad sin límites: pero no, cuidado, poco y nada muestra, besos fugaces, modos y maneras de mirar, de mover las páginas de una revista, de decir una que otra cosilla banal... y con eso basta y sobra para desearla y temerla.
Stewart quiere y no quiere caer en esa red, evita mirar por la ventana hasta que ya no puede más, la vida es otra cosa, una extraña aventura, un deseo de justicia, tal vez una pasión por salir de uno mismo...
Thelma Ritter, Raymond Burr (que luego sería Perry Mason), Wendell Corey... y un crimen a lo Hitch quien además te ofrece un puñado de buenas historias que sólo ves, como el protagonista, a través de las ventanas, más allá del ojo sabio de un maestro que todo lo sabía, sobre todo en el arte escalofriante de la indiscreción capaz de desvelar los secretos más oscuros.
Esta obra maestra tuvo muchas copias y un desgraciado remake por Christopher "Superman" Reeves cuando padecía tetraplejia. Encontró en este material la ocasión de poder volver a trabajar incluso inmóvil. Fue un empeño muy tremendo, no se puede tolerar la visión completa de esa película no sólo por la diferencia de calidad, sobre todo porque el dolor de un hombre te impide ser un mero espectador.
La explosiva pareja Grace Kelly-James Stewart no llega al tándem impresionante de Kim Novak-James Stewart, pero en ambos casos... el hombre bueno y de gustos simples se ve comprometido ante una mujer impresionante y en medio de una historia demencial.
horacio 
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