|
Amores perros
El realizador argentino Carlos Sorin revisita los terrenos y códigos que abarcó en la entrañable Historias mínimas. Nuevamente en el marco de los amplios horizontes y pueblos perdidos de las tierras patagónicas, registra a actores no profesionales interpretando a personajes cuyas vidas bien pueden ser las de ellos mismos: en este caso un hombre maduro, humilde y desempleado, vislumbra nuevas esperanzas cuando por azar termina siendo dueño de un perro dogo que bien podría ser un campeón en exposiciones. El humor, la tristeza y la ternura con que Sorin retrata estas vidas aparentemente simples e intrascendentes -partiendo por el adorable protagonista- logra otorgarles una dignidad, profundidad, cercanía y humanismo que las aleja del cine social más obvio y banal, aunque hacia el final la historia pierde algo de consistencia y Bombón, el perro no vuela tan alto como su anterior filme, lo que de todos modos no disminuye sus méritos. Además, el perro de esta película rivaliza con el de Historias mínimas en la mejor actuación canina en el cine latinoamericano reciente.
Lawrence 
|