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Las miserias del show business nunca fueron tan divertidas
Esta serie viene a demostrar una vez más que los ingleses llevan unos cuantos cuerpos de ventaja al resto de países cuando se trata de crear productos de calidad para televisión. "Extras" derrocha buena televisión por todos lados: en su realización, en sus diálogos, en su perfecto casting, en lo bien desarrolladas que están sus tramas que acaban derivando siempre en situaciones esperpénticas y ridículas, pero perfectamente creíbles gracias a unos guiones perfectamente pulidos.
Las desventuras de dos perdedores que sueñan con ser actores de verdad y no simples extras de relleno van de lo patético a lo triste, pero con el toque irónico que convierte cada episodio de "Extras" en un retrato burlesco de la sociedad inglesa en general, y de la industria cinematográfica en particular, lo que hace que sea difícil coger todos los gags sin estar demasiado puesto en esa materia. Aún así, viene a ser la serie que más se acerca al espíritu de "Seinfeld" de las que he visto, pues consigue crear momentos de gran comedia empezando por diálogos sin importancia o simples anécdotas, y sobre todo usando cualquier tema o recurso, por muy políticamente incorrecto que sea pero desde la distancia precisa, para provocar las risas.
Las estrellas invitadas que se caricaturizan a sí mismas (lo de Patrick Stewart es surrealistamente magistral) participan en la fiesta dando el toque de clase que toda serie de culto merece, demostrando que los ingleses no solo saben reírse de sí mismos, sino que saben humillarse si es necesario.
Deacon 
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