|
Ni vivimos, ni dejamos vivir... menudos españolitos...
Siempre es igual.
Siempre somos igual.
Y parece que no pasa nada, parece que no importa… o quizá si importe y nadie se atreva a decirlo.
Somos los primeros en vanagloriarnos al decir que la belleza está en el interior, pero si vemos a alguien feo, muy feo, nos incomoda la proximidad de su presencia.
Los primeros que con la boca bien llena decimos que ole a la integración, pero ¡ay amigo!, que no te toque vivir en un primero, con un vecino en silla de ruedas en el quinto, porque seguro que la derrama a pagar para poner rampa en el portal ya no te hace tanta gracia.
Los primeros que en tantas y tantas cosas; que en tantas y tantas situaciones nos contradecimos, y con ésta película ha pasado lo mismo.
Si Will Smith siempre sale de raperillo negro chuleta y gracioso; que si siempre es el mismo papel. Si hace de super-héroe alcohólico que qué poca gracia tenía el papel; si da consejos para ligar con las mujeres es un cutre; si salva el mundo, un fantasma; si, si si si…
Lo cierto es que estamos ante una de las mejores y mayores progresiones que en la actualidad está viviendo la fábrica de sueños y es Will Smith: un actor que da su toque especial a cuantos papeles se le presentan, un verdadero camaleón que nos hace disfrutar siempre con sus trabajos y que intercalando papales fantásticos e historias increíbles, nos está ofreciendo cada vez más a menudo, interpretaciones muy a tener en cuenta por cualquiera que disfrute con este invento de los hermanos Lumiere.
“Siete almas” es la oportunidad que hemos tenido, los privilegiados que hemos ido a verla, de mirar a través del particular espejo de la conciencia y sus escabrosas marañas laberínticas.
Es el empezar de nuevo, el subsanar errores, es lo que pesa Pepito Grillo dentro de nosotros y lo que nos puede hacer cambiar la vida. Me parece banal hablar de si el final es o no adecuado; de si es moralmente aceptable o no; de si la película es predecible… me parece una mediocridad bastante poco sutil e inteligente, además de un gran sinsentido, porque siempre se juzga el trabajo de los mismos, con la frivolidad propia de la osadía, y en muchos casos de la ignorancia.
(Sigo en spoiler por falta de espacio)
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Me parece igualmente banal que sólo se valoren los diez últimos minutos porque el resto ha resultado demasiado “hilado” o “confuso”, tanto que no se ha entendido el fin de la película. Habrá que avisar al Sr. Muccino de que en su próxima película “masque” más el argumento, para aquellos que temen pensar por sí mismos y prefieren la comodidad de dos horas sin pensar, de dos horas en las que piensan por ti.
“Siete almas” es una muy buena película, que no te dejará impasible, que se merece paladear disfrutando cada fotograma, cada silencio y cada lágrima. Quien no haya sentido algo a la salida del cine, quién no haya pensado en su propia vida, en sus posibilidades, en lo que está malgastando la vida sin vivirla… que se lo haga mirar… o bueno… que diga que el final era malo, que Will Smith gesticulaba mucho, que sólo es válida por sus 10 últimos minutos y bla, bla, bla.
saudade 
|