Película altamente recomendable para todos aquellos que no se conforman con las versiones modernas y los remakes de clásicos que hoy parecen semiolvidaos y sin embargo son mejor, como casi siempre, que la mera fotocopia. Y eso que hay que reconocer que la película se desinfla en la parte final, y lo que podía haber sido una de esas joyas del thriller con mayúsculas se queda en una muy buena película pero con un poco de sabor agridulce.
Y esto es curioso porque es precisamente J. Lee Thompson un director especialista en el cine de acción y sin embargo es donde más flojea esta cinta. La tensión y el buen cine se consigue en esta película mucho más en los diálogos y primera parte más psicológica que en el último tercio cuando llegan al cabo donde la cosa no termina de funcionar del todo, aunque tiene escenas magníficas como Mitchum hablando con Polly Bergen de gran carga sexual.
La versión de Scorsese es muy buena, claro que sí, incluso en muchos instantes mejor que esta, de eso no cabe duda pero es y será un remake y eso es ya partir con un punto en contra.
Scorsese se beneficia porque la historia precisamente obliga a que se muestre una gran tensión erótica y de crueldad y es más fácil de conseguir ahora que antes por la censura. Y eso que esta lo tiene, quien haya visto la versión integra podrá comprender que es una película atrevida para tratase del año 1962 en EEUU y realmente parece más de finales de la década o de los setenta ya que está muy por encima de lo que se ofrecía por aquel entonces. Y si no recuerden a Lori Martin en pantalón de deporte en la cubierta del yate.
Robert Mitchum es un grandísimo actor y hace uno de sus papeles de malo más recordado y en este punto tengo que decir que desde luego que “El cabo del terror” es muchísimo mejor que “La noche del cazador” donde coincido con mucha gente en que está muy sobreestimada sin verdaderas razones aparentes.
A Gregory Peck le falta expresividad para creernos su angustia de lo que está viviendo por lo que Nick Nolte le gana claramente en la comparativa. A pesar de ello el papel de abogado pijo le viene muy bien a su estilo. Telly Savalas como siempre muy convincente y con papeles a su medida, nada de experimentos raros.
La música de Bernard Herrmann simplemente chapeau,. Lástima que no suene más como hacen ahora las películas de adolescentes que no saben estar un plano sin música y eso que suelen ser temas horribles.
Pero lo mejor es sin lugar a dudas el guión, toda la historia que aún siendo simple demuestra por enésima vez que la buena literatura será y seguirá siendo el principal baluarte para que un guión de una película pueda ser cualificado. Leer la novela de John D. MacDonald.
La fotografía de Sam Leavitt, recuerdan a esas películas de cine político (conversación de Peck y Mitchum en el bar) en las que durante años trabajó con Preminger o Kramer.
spoiler:
Y para terminar hablar de J. Lee Thompson, un director especializado en la acción –por eso fracasó en las secuelas de los simios, al no introducir elementos más filosóficos- un nombre de esos que merece ser recordado por los amantes del cine porque nos ha hecho pasárnoslo muy bien con un puñado de películas entre ellas “Los cañones de Navarone” o “Taras Bulba” y que con “El cabo del terror” alcanzó su máximo nivel.
Buena película a pesar de que los mimbres daban para un poco más.
Nota: 7,7