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Pedazo de obra maestrísima
Esta es mi película favorita. Fue la última que vi del maestro Kubrick junto a la excelente "Eyes Wide Shut" y me fascinó enormemente. Había oído hablar de la película toda la vida, creí que iba a estar algo sobrevalorada (no sé porqué, cosas mías), pero me equivoqué al 100%. Los que decían que era "Una de las mejores películas de la historia del cine" o "Lo mejor de la ciencia ficción junto a Blade Runner" tenían muchísima razón. Es de duración bastante larga (dos horas y cuarto) y el desarrollo de la película es por momentos algo lento, pero es tan buena que eso ni siquiera importa. Hay gente a la que no le gusta, no sólo porque les haya parecido lenta y aburrida, también porque está basada por encima de la novela de Arthur C. Clarke del mismo título, y porque además (los que no han leído la novela) no la entienden y dicen que no tiene sentido. Pues la vi antes de leerme el libro y hubo cosas que no entendí (¿Qué representa al monolito? ¿Qué significa el final?) y aún así me pareció una obra maestra. Después de otros dos visionados me fui enterando de más cosas, luego ya me leí el libro y me enteré de casi toda la película, y eso hizo que me gustara todavía más (ya la he visto seis veces, no me canso de verla, es una de las películas que más veces he visto en mi vida). Cuando la vi no sabía que era de 1968, y al saberlo, me parecieron increíbles los efectos especiales para ser de esa época (en los que colaboró Kubrick, y que se llevó un Oscar por ellos, el único de toda su carrera, hay que joderse. La mayoría de los Oscars a los que nominaron "2001: una odisea del espacio" se los quitó "Oliver", de Carol Reed, como el de mejor película y director. Y "El planeta de los simios" le quitó el de maquillaje. Por suerte, al menos tuvo uno), eran unos efectos absolutamente perfectos y fascinantes. La música, un don del cielo, con fragmentos de música de Katchaturyuan (en el capítulo "Misión Júpiter" se oye al principio varias veces un fragmento del ballet "Gayane". Una música triste), el réquiem de György Ligeti (una música realmente inquietante y siniestra, que se oye cada vez que aparece el monolito), el "Así habló Zaratustra" de Richard Strauss (se oye en la conocida escena en la que el simio destruye el esqueleto de cebra con un hueso. Y al final), y el vals del "Danubio Azul" de Johann Strauss (se oye en la conocida escena en la que la pequeña nave se dirige a la estación espacial, y cuando una nave se dirige a la Luna). Una música perfecta, y que escogió Kubrick tras rechazar la banda sonora compuesta para la película. Y el final, de 10, realmente bueno, y que da lugar a muchas interpretaciones. En fin, una película sencillamente genial, una obra maestra que todo el mundo debería ver al menos una vez en la vida, y mi película favorita. Sólo puedo decir esto: ¡Qué maravilla!
Marcos 
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