Pese a la calidad notable de la serie, aunque en ocasiones sobrevalorada, la película de Sexo en Nueva York no ha resultado más que en un ejercicio de nostalgia que cinematográficamente pasará sin pena ni gloria.
No hay por qué dudar de la calidad interpretativa de las actrices, que ya quedó patente durante las seis temporadas vividas en televisión; pero es que no radica ahí el problema principal de la película. Yo destacaría tres desastrosos focos:
1. Duración. Por muchas ganas que tuvieran los fans de volver a ver a Carrie y sus amigas hacer psicoanálisis a la vez que consumen de forma excesiva, no hay ser humano que aguante dos horas y veinte minutos de una película que parece pensada exclusivamente para que Sarah-Jessica Parker luzca vestidos y se cambie el pelo una y otra y otra vez. La historia cae por sí sola tras 90 minutos, y prolongarla más fue un error.
2. Guión. Pobre, manido e inconexo. Da la sensación de que hayan recurrido a la estrategia de las morsas que usaba "Padre de Familia" en la sátira que hizo South Park.
spoiler:
3. Momento "me he acostado con otra mujer". La interpretación del actor que da vida a Steve es tan poco creíble, que el espectador duda hasta cinco minutos después de que haya sido una broma, un sueño, o una mala digestión. Es más, ya no sólo es atribuible este momento tan desastroso del guión al intérprete, sino que los guionistas ni siquiera enmarcan un poco la situación para darle credibilidad al diálogo. Ahí está Miranda, desembolsando la compra y ordenando en voz alta su agenda para mañana cuando su marido, con cara de estreñido, lloriquea que se ha acostado con otra mujer. Sólo esa escena resta 5 puntos a la película, ya que en la serie, creo, jamás cometieron un error parecido (aunque reconozco que no la he visto íntegramente porque, como ya he dicho, creo que está un poco sobrevalorada).
Tan sólo elogio una cosa de la cinta: Han sabido dar a la serie el final que se merecía, tras sepultar su espíritu con la Series Finale, en la que todas acababan casadas y/o comprometidas y todo el rollo de las mujeres independientes que había inundado la serie años atrás se iba al garete por formar una familia y sentar la cabeza, parece que dieron marcha atrás y dejaron a Samantha ser feliz sin tener que vivir atada a un tío, y que Carrie no necesitaba la boda de cuento de hadas que, se intuía, tendría tras ver el final de la serie. Pero el final son 20 minutos que no compensan las abominables dos horas iniciales.