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El lado humano de la Guerra Civil
Ver una película española sobre la Guerra Civil puede ser una situación incómoda para el espectador, ya que se ve obligado a situarse (o al menos, sus pensamientos) en uno de los dos bandos. A diferencia de estos filmes, Jaime Chávarri en “Las bicicletas son para el verano” toma un punto de vista considerablemente neutro, limitándose a filmar las emociones y el desasosiego de los personajes que recrean con gran realismo a los ciudadanos españoles de los años 30 y 40, a los que les tocó vivir una época de disturbios y miseria. Para lograrlo era necesario, primero, un buen guión, en el que diálogos mediocres y la filosofía barata brillasen por su ausencia (nada mejor que adaptar el texto de Fernando Fernán Gómez, de gran lirismo y sensibilidad), y segundo, un reparto a la altura de lo esperado. Al margen de la algo floja actuación de Gabino Diego (algo que se puede perdonar si se tiene en cuenta de que esta es una de las primeras cintas del actor), todos los actores que intervienen reproducen con gran fidelidad y con un obligatorio dramatismo al pueblo español, inmerso en una Guerra cruel y que destrozó al país. Agustín González (lo mejor del filme), Alicia Hermida y Amparo Soler Leal están, simple y llanamente, estupendos.
Por otra parte, la ambientación está notablemente lograda, y un ciudadano de Madrid (servidor) podrá pasearse por plazas y calles y comprobar la evolución de la ciudad desde 1936.
Impecable obra bien adaptada, con un guión cargado de metáforas y ausente de momentos de lágrima fácil (atención a la escena de las lentejas, hacia el desenlace, que deja sin hipo) y con unos actores en estado de gracia. Muy recomendable y tremendamente superior a la calidad de otros filmes españoles.
Nota= 7.7
Sergio 
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