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Decepcionante
Cuando clásicas películas como "Barry Lyndon" y "Lo que el viento se llevó" rigieron las normas del cine de época, surgieron miles de imitaciones baratas, con vistosa ambientación, pero de narrativa generalmente trillada, degenerando insípidos dramones, de entretenida estructura, pero emocionalmente huecas y simplonas. Ahora en "Retrato de Amor" (Silk), me queda penosamente claro, que incluso su manufactura es sosa e irrelevante.
El porqué de mi decepción se remonta a decir que el responsable de esta tediosa tragicomedia es nada menos que el refutado realizador François Girard, quien hace diez años conquistara el corazón y la mente de millones de espectadores con su extraordinaria cinta "El Violín Rojo", un fascinante thriller histórico, cuya manufactura no obstruía la emotividad y profundidad de los conocimientos milenarios que el visionario director trataba de transmitir. En "Retrato de Amor" ocurre todo lo contrario. La trama de la película, basada en la famosa novela de Alessandro Baricco, se centra en pequeños fragmentos de la vida de Hervé Joncour (Michael Pitt), comerciante francés de finísima seda de gusano, quien dejando a un lado a su fiel esposa (Keira Knightley), y bajo el mandato de su soberbio superior (Alfred Molina) se aventura en una misión peligrosa con destino a Japón, para así encontrarse con el barón Hara Jubei (Koji Yakusho) y salvar el negocio de la seda. No obstante, llegando al tan esperado destino, Hervé se siente atraído por la misteriosa concubina del barón (Sei Ashina), con quien no es capaz de compartir idioma, sin embargo la profundidad con que ambos se relacionan podría poner en juego el matrimonio de Hervé.
Realmente agradezco que en ningún momento la película terminara rebajándose a las típicas peripecias de las películas de infidelidad (como ejemplo, tenemos a la reciente "Match Point" de Woody Allen), pero francamente me fue muy difícil tragar la tan trillada historia entrelazada con un tramposo guión, en la que los personajes (o al menos los principales) les es prácticamente imposible desarrollarse de manera natural.
Las actuaciones son competentes, aunque nadie sobresale. Me imagino que luego del éxito probado en películas recientes como "King Arthur", "Orgullo y Prejuicio", "Atonement", y la trilogía de "Los Piratas de Caribe", Keira Knightley (o, digamos, la versión femenina de Johnny Depp) se ha encadenado en difusas películas de época, lo cual, aunque le han dado experiencia a la actriz dentro del género, francamente ya terminó por cansarme verla repitiendo los mismo papeles año con año. Michael Pitt tampoco queda muy bien como en el papel protagónico, ya que constantemente se ve opacado por su contraparte Sei Ashina, quien pese a su corta experiencia en el cine, es capaz de generar cierto interés en la película.
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spoiler: Y finalmente tenemos a actores de más valor, como Alfred Molina (repitiendo por enésima ocasión el bizarro papel que lo ha hecho efímeramente famoso en películas taquilleras como "Chocolat", "Luther", "Frida" y "Spider-Man 2") y Koji Yakusho (a quien tal vez muchos lo recuerden por su reciente interpretación en la multipremiada "Babel"), quienes extraen el mayor indicio de entretenimiento en el metraje.
Entonces, "Retrato de Amor" no es más que la típica película "cool", cuya excelente fotografía y vestuario se ven terriblemente desperdiciados en una trama trillada, casi a niveles pueriles. Quizás en un futuro François Girard vuelva a sorprendernos como lo hiciera en su anterior película, pues dudo que, honestamente, ésta tediosa película sea realmente capaz de sorprender a cualquiera. Y para colmo, "Retrato de Amor" (casi olvido mencionar lo estúpido de esta traducción) se estrenó en fechas cercanas al día de San Valentín, con la predecible misión de vaciar los bolsillos de los jóvenes enamorados, quienes quizás encuentren pasable el nulo entretenimiento que ofrece la película en sus más de dos horas de duración… cuya "objetiva" trama se ve "aderezada" por "profunda" ideología y vastos paisajes. En fin, esto es lo que sucede cuando un director de renombre trata de venderle baratijas a los Estados Unidos.
Edwin 
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