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SUPERAR LO INSUPERABLE
¿Es posible, una vez que se toca el cielo con las manos, llegar todavía más arriba? ¿Es viable, una vez lograda la perfección, alcanzar un nivel todavía más superlativo, inexistente por definición? ¿Se puede alcanzar la cumbre que está más allá de la cima total?
La respuesta a estos interrogantes es “El Padrino II”.
Sí, porque en mi opinión es la mejor de la trilogía, y una de las 5 películas más grandes de todos los tiempos. Coppola supo que tenía en sus manos el poder de realizar una segunda parte que, aunque no tan magnífica como la primera, estuviera a su nivel. Sin embargo, y aunque parezca imposible, la superó, alcanzando el cenit cinematográfico de su carrera y una de las cumbres indiscutibles del séptimo arte.
Obra maestra alucinante y consagratoria.
Todo lo que vimos en la primera entrega sigue estando, pero magnificado. Hay más tensión, más dramatismo, y más profundidad, si cabe, en las intrigas. Hay una destilación más lograda de los personajes, unas actuaciones aún mejores y, sobre todo, una dirección experta y segura de sí misma, un Coppola en estado de gracia que logra, otra vez, inmiscuir al espectador en la historia y clavarlo en la butaca durante casi 4 horas, contagiándolo con una ambientación magistral y, una vez más, con un guión perfecto y sin fisuras, lleno de diálogos impresionantes y memorables.
Al Pacino logra la que para mí es la mejor actuación de su carrera, porque ahora todo gira alrededor de Michael Corelone (que ya se perfilaba como el verdadero corazón de la saga al final de la anterior entrega) y es entonces cuando el actor puede ampliar su registro y mostrarnos la gelidez característica del personaje, pero también unos súbitos ataques de furia que son oro interpretativo, y una pasividad ante la muerte y las traiciones que cala los huesos del espectador.
Coppola tiene el acierto, la iluminación diríamos, de incorporar al reparto al un magnífico Robert DeNiro, que realiza una actuación deliciosa y eterna. Porque esto, al igual que todo en el film, excede los límites de la calidad esperada. DeNiro no sólo encarna de manera perfecta al joven Vito Corleone, sino que adapta la actuación que hiciera Brando en la anterior película, sobresaliendo de inmediato entre los intérpretes de mediados de los 70 y alzándose con su primer Oscar.
La apuesta más arriesgada del cineasta fue contarnos dos historias paralelas en el mismo film, retrocediendo en el tiempo para conocer el principio de la dinastía (con una fotografía en sepia acertadísima por parte de Gordon Willis) e intercalándola con el presente, en el cual Michael debe luchar contra las traiciones de sus enemigos. ¿Que cuál de los dos segmentos me gusta más? El que esté viendo en ese momento.
Coppola cierra su obra maestra con un plano que merece enseñarse en todas las academias de cine; simplemente genial.
Arrolladora obra maestra de todos los tiempos. Perfecta y magistral.
LO PEOR: Nada.
LO MEJOR: El beso más acojonante de la historia del cine.
LEANDRO PINTO 
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