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Crítica de Yerai a Los crímenes de Oxford
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| 2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Yerai
S/C Tenerife (España)
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Su valoración:  |
20 de Enero de 2008 |
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Un querer y no poder
"El objetivo de la trama se centra en poner en tela de juicio -desde dentro- el fundamento mismo del género del cine negro. Los personajes describen el crimen como un acontecimiento analizable desde el punto de vista lógico, como si se tratase de un jeroglífico, o mejor, de una ecuación matemática". Alex De la Iglesia.
Si lo que pretendía De la Iglesia era que los espectadores se devanaran los sesos en busca de una solución al enigma, lo ha conseguido. Pero alcanzar ese propósito puede conllevar el peligro de sumir al público en un sopor nada aconsejable, sobre todo cuando parece que el fin último de la película es precisamente eso: buscar la más retorcida de las soluciones que acabará desvelándose en un inesperado giro final.
Pero bueno, eso no puede ser considerado como algo negativo en un film. A muchos nos gusta sentirnos sumergidos en la resolución de un galimatías y ver cómo poco a poco los cabos se van uniendo. Sin embargo, en los Crímenes de Oxford no ocurre eso. La historia no posee el clímax suficiente para poder atraparnos, ni tampoco los personajes están lo suficientemente perfilados como para poder analizar el porqué de sus actuaciones. Tampoco veremos un desenlace inteligente capaz de dejarnos con la boca abierta, sino que todo se resuelve entre trompicones y de la manera más abrupta.
Entre muerte y muerte, surge una historia de amor muy poco creíble que nace de improviso y sin explicación entre los personajes interpretados por Elijah Wood y Leonor Watling. A pesar de que De la Iglesia se esfuerza en todo momento por mostrar la suntuosa anatomía de la actriz, a Elijah Wood parece asustarle tanta curva. No hay química en absoluto entre ambos. Para olvidar la escena de los espaguetis, una de las más lamentables secuencias del film. No se sabe muy bien qué pretendía De la Iglesia al rodarla. ¿Sexy? ¿Romántica? ¿Bizarra? ¿Asquerosa?
Por su parte, a Burn Gorman no se le da muy bien hacer de empollón marginado, y los momentos en los que aparece resultan de lo más histriónicos.
A Johm Hurt poco se le puede reprochar. Realiza una gran labor, y dota a la película de lo que los demás actores carecen: carisma.
Los Crímenes de Oxford no es mala película. Tampoco buena. Es uno más de esos intentos fallidos por crear algo novedoso e impactante, pero que termina quedándose a medio camino entre lo brillante y lo deficiente.
Yerai 
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