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A la izquierda indisoluble.
En ese piso parisino antiguo retrata Bertolluci un recuerdo. La luz entra por ventanas altas y angostas, de manera mortecina, blanca, siendo reflejada por la pared del frente; la del otro lado, en el patio interior. La mortecina, entra monocrómatica y polarizada; y rectilínea, sesga las sombras y la piel se muestra: el pecho de una joven, blanco lunero, y un pezón mariposea en él. No hay follaje de árboles asomándose por la ventana, indiscreto, lentamente (tout press, tout press), como “novelearía” Rimbaud.
Isabelle ( Eva Green) es guapa, pero sabes que no durará. Te dejará, seguro.
Y Matthew (Michael Pitt) es Bertolucci de mayor. Es la madurez, o una voz amiga que vuelve a 1968 para recordar que lo peor de una revolución es que surge de la rabia del populacho (la jauría).
-¿No es maravillosa la revolución cultural de Mao?. Todo Pekín inundado, por millones de jóvenes con el libro rojo en las manos.- Dice Theo, entusiasta.
-Sería una auténtica revolución cultural si cada joven llevara su libro preferido.- Sentencia Matthew.
Y yo…ya no soy de partidos de izquierdas de la misma manera que las mujeres que me gustaron en mi juventud ya no me gustan....Me decepcionaron de alguna u otra manera. Y como la derecha derechosa, más que odio me da nausía; me quedo apátrida más que ácrata de ideas; en el limbo de ideologías compartidas, coorporativas y de partidos; en la izquierda indisoluble.
travisloock 
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