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Fuegos artificiales
Brian de Palma es el típico director del quiero y no puedo: lleva tocando casi todas las teclas del piano de los géneros cinematográficos en las últimas cuatro décadas, y a penas ha construido piezas que llamen la atención: tal vez Scarface, Carrie, El Fantasma del Paraíso y Atrapado por su Pasado. Del resto se salvan algunas notas, algunos pasajes, algo de Los Intocables, el plano secuencia de Snake Eyes, y poquito más.
Tras esta introducción, pasemos a la acción: en Redacted, se nos quiere contar, desde un punto de vista supuestamente novedoso, una historia que no lo es tanto: la crítica al salvajismo de los soldados del ejército estadounidense en sus aventurillas como amos del mundo. En su día, fue la moda del Vietnam, y habrá una veintena de pelis más o menos críticas con esa guerra, desde diversas perspectivas y con amplitud de calidades; luego tocaron otros conflictos, El Salvador, Nicaragua, La Tormenta del Desierto, etc, siendo cada vez más evidente la escasa comunión de público y crítica a ese tipo de producciones. Tras el 11-S hay una nueva oleada, la del cine que nos llega mostrándonos las repercusiones que tuvo en la población nortemericana el atentado contra el WTC. Aquí sí que hay unas cuantas interesantes. Pero Redacted no aporta nada nuevo: usando indiscriminadamente videocámaras Sony y Panasonic, con juegos de texturas y fotografía, y el fenómeno de Internet para la difusión de imágenes pretende sorprendernos, o provocarnos algún tipo de sentimiento basado en la verosimilitud y la credibilidad de escenas con apariencia de reales pero que no dejan de ser ficticias. Este pseudodocumental no funciona, porque resulta profundamente aburrido, se nos cuenta un hecho puntual que, aunque no lo conozcamos, nos es familiar, ya que es evidente que en las guerras se cometen todo tipo de tropelías y crímenes contra civiles.
babayu 
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