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La casa de la vida
Esta es como la versión dulce y amable de American beauty, y muchos pueden catalogarla por ello de facilona, lacromógena o yanki, pero a mí me ha sorprendido muy gratamente. La casa de mi vida cuenta una historia de superación personal de las que hemos podido ver cientos, pero lo hace con buen gusto, bellamente fotografiada y musicalizada y con unos actores en estado de gracia, empezando por un arrollador Kevin Kline (injusta su no nominación a un globo de oro siquiera), las siempre estimulantes y atractivas maduritas Kristin Scott Thomas y Mary Steenburgen (desnudo incluído de esta excelente actríz)y acabando por las jóvenes promesas Jena Malone y, sobre todo, Hayden Christensen, auténtico alma de la cinta, en una actuación de gran altura que me llamó la atencion tras verle menos atinado en la saga galáctica. La casa de mi vida se ve con una sonrisa en los labios durante todo su metraje y si tienes corazón, te arrancará las lágrimas en su última parte. Muy bonita, sí señor.
JOSELP 
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