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Filosofía de Bay: si funciona, repito
El director de "Armageddon", "Pearl Harbor" o "La isla", nos trae su última película, una adaptación a la gran pantalla de la serie animada homónima.
Bay mantiene intacta su filosofía de filmar: guión muy flojo, a veces incluso absurdo, protagonistas (ya sean principales o secundarios) de sobra conocidos, mucha acción (indispensable) y sobre todo, una utilización de efectos especiales de los que gozan pocos directores.
Ésta película pone en ése sentido el listón un peldaño mas alto.
La película, como ya nos imaginamos, se destina a "reventar" las taquillas de los cines y a explotar el marketing correspondiente anterior, intermedio y posterior a su estreno.
Para ello le encargaron el proyecto al alumno mas adelantado de la clase en ésta asignatura, y ayudado por un superdotado pasado a una clase superior a la de su edad, Steven Spielberg, como productor ejecutivo.
Bay parece filmar como si estuviera poseído: como una ametralladora en funcionamiento disparando miles de fotogramas por segundo, a gran precisión, capturando tomas imposibles, utilizando gruas de manera fastuosa.
El guión sigue siendo tan pobre como sus antecesores pero, dado que se trata de una adaptación de la serie de dibujos, y que aquella no destacó exactamente en un guión serio, se puede entender el resultado del mismo en el film.
En cuanto a las interpretaciones, el papel de listillo y buscachicas de Shia LaBeouf se acaba haciendo monótono, pero en terreno general, aun es joven y le quedan bastantes papeles que hacer para madurar; y de Megan Fox, que practicamente supone su salto a la fama, en un papel mediocre, pero eficaz para ello.
Jon Voight y John Turturro ponen de secundarios, como casi siempre, el punto veterano a la cinta (aunque sus intervenciones no sean brillantes, su sóla presencia maquilla la situación).
En conclusión, Transformers es ideal para visionar si quieres descansar tus neuronas, y vivir dosis de acción trepidante durante algo mas de dos horas de entretenimiento asegurado.
Weis 
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