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7,2
1.664
Drama. Romance
Louise, una mujer joven e inquieta, siente la necesidad de tener un espacio propio al margen de su posesivo novio. Para ello, alquila un pequeño apartamento en París. Convencida de que todavía no está preparada para la vida de pareja, Louise se embarca en una serie de relaciones superficiales, sólo para descubrir que uno no sabe lo que tiene hasta que lo ha perdido. Cuarta entrega de la serie "Comedias y proverbios". (FILMAFFINITY)
23 de febrero de 2008
23 de febrero de 2008
30 de 47 usuarios han encontrado esta crítica útil
Tenemos hombres por doquier. Los hay hermosos, bravos, limpios y groseros. Peludos, con anillas, posmodernos, drogatas, borrachuzos, colgadetes, relamidos, roñosos, seductores, atrevidos, elegantes, cutres, culturetas, tarambanas, impulsivos, timoratos, soplagaitas, licenciosos y vivales.
Hay hombres-ficus y hombres-bestia; hombres-elefante, tigre, lagarto y avefría. Caballitos de mar o sementales. Hay hombres-rana y hombres-surf. Hay hombres tan perfectos como un frasco de colonia. Hay hombres sin laringe ni canción. Sencillos, machacones. Celosos, divertidos. Hombres-esfinge y hombres-momia.
Hay hombres que se entregan sin saber lo que hay detrás de la fachada. Espectros-hombre que no existen.
Ya lo sabes, querida, hay muchos peces en el mar.
===
Nos complace desear aquello que nos tienta. Buscarnos del revés. Estar en la otra parte de nosotras.
Por una vez, dancemos hasta el alba.
[...]
Ahora ya lo sabes, no hay tantos peces en los charcos de París.
Hay hombres-ficus y hombres-bestia; hombres-elefante, tigre, lagarto y avefría. Caballitos de mar o sementales. Hay hombres-rana y hombres-surf. Hay hombres tan perfectos como un frasco de colonia. Hay hombres sin laringe ni canción. Sencillos, machacones. Celosos, divertidos. Hombres-esfinge y hombres-momia.
Hay hombres que se entregan sin saber lo que hay detrás de la fachada. Espectros-hombre que no existen.
Ya lo sabes, querida, hay muchos peces en el mar.
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Nos complace desear aquello que nos tienta. Buscarnos del revés. Estar en la otra parte de nosotras.
Por una vez, dancemos hasta el alba.
[...]
Ahora ya lo sabes, no hay tantos peces en los charcos de París.
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