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Un disfraz de comedia agridulce.
La segunda película de David Trueba, joven todavía pero ya un guionista relevante en el cine español, además de un director bastante prometedor. "Obra maestra" no lo que su título dice porque tampoco pretende serlo. Trueba parte de una magnífica idea argumental: dos lunáticos del cine (Segura -el director- y Carbonell -el actor-) quieren hacer una película, a pesar de su absoluta falta de medios y de talento. Para ello, deciden que la mejor opción es secuestrar a la actriz del momento (Gil), la cual está atravesando una grave crisis personal.
Trueba opta por el tono de comedia agridulce, con ramalazos de pretendida chusquedad e ingenuismo, así como deudora, en cierto sentido, del esperpento (la llegada de la familia de Segura) y cierto humor bufo; pero este es un disfraz que esconde una desmitificación tragicómica del mundo del cine y del famoseo, aparte de la puesta de nuevo a la luz de la bien frecuente autodegradación de la actriz del momento en plena cúspide, llena de infelicidad y soledad, contrastada absolutamente por ese par de locos cinéfilos, casi dos frikis, henchidos de ciego entusiasmo y optimismo. Trueba reivindica también, por extensión, la pasión cinéfila como válvula de escape.
Buen trabajo de los actores, pero vuelve a destacar Ariadna Gil, actriz que con su sola presencia de rostro del que la cámara irremisiblemente se enamora hace que la película crezca en solidez, credibilidad y emoción. Breve pero hermoso papel, casi berlanguiano, para Luis Cuenca y, en fin, una buena película que, probablemente, de haber optado por una vía más dramática, siempre y cuando hubiese estado bien desarrollada, habría arrojado un mejor acogimiento/entendimiento entre el público.
kafka 
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