Quien quiera entender o saber algo de este film y no conozca un poco la historia personal de Waters, de los Floyd, de su trayectoria como grupo, de lo autobiográfico que hay en la obra musical "The Wall" se verá en dificultades para tener una visión global, completa de lo que Parker tomó de los Floyd y lo que ambos en momentos diferentes quisieron decir.
La base es la obra conceptual "The Wall". Quien se meta en las temáticas Floydianas difícilmente luego podrá escapar de la fuerza que tiene su música, de las imágenes oníricas yo diría más bien alucinatorias creo que se adapta ese término, mejor a la realidad del grupo.
No es la única vez que Waters toca el tema de la guerra, también lo haría en The Final Cut. Pero aquí no se trata de una cosa en particular.
Se trata de una vida, la de un sujeto que no al azar es una estrella del rock y de la vida de un país en una época determinada cuyos sucesos marcaron a muchos de sus contemporáneos y como en el caso de Waters, a sus descendientes.
Todo está en revisión, la educación en la familia, la educación en la escuela, las políticas de una nación, en fin un todo, un gran paquete de cosas y mientras circula el film vamos viendo la transformación del personaje.
Película de culto si las hay, no dejar de verla si tienen oportunidad, ni cada vez que tengan la oportunidad. Una genialidad de Roger Waters que Alan Parker supo rescatar con toda dignidad.
spoiler:
Nunca vi en un film una descripción mejor de cómo un individuo se transforma en psicótico, como tampoco vi un film que muestre tan descarnadamente la psicosis.
Las alucinaciones terroríficas de las drogas, el dolor de soportar un mundo que no se puede soportar, el "quiebre" de ese individuo cuando los débiles lazos que los sostienen aún, se caen (la llamada a su ex-esposa) una relacióhn materna totalmente enfermiza, una visión de lo femenino más que amenazante, todo confluye en la escena más impresionante de esta película impresionante que es cuando luego del "quiebre" de Geldorf, se rompe el "orden" que había, para dar lugar al nuevo orden psicótico del personaje, plasmado en ese puzzle en el suelo de los trozos de todo aquello que fue roto. Fin de una etapa. Sin punto de retorno. A partir de allí, el muro que separa a los locos de los "sanos".